jueves, 22 de marzo de 2012

El día después



Esto de no poder escribirle 
dos poemas seguidos 
a la misma mina
ya me tiene desmotivado.

El motor está empastado.
El corazón estancado.
Las cenizas se comieron al faso.
Un perro solitario.
Es mi noche,
Del Día Después.
Es el trance en retorno
Es la vuelta a sentirse raro.
Y surgen, claro
Mares en cataratas
Las palabras
Que me ayudan a decir
Lo que siempre creo que siento
Me apabullan,
Me inflan y me pinchan
Me seducen, (soy yo el que las busca)
Me contestan, con preguntas
Mis más sinceras dudas
Me enseñan que la esencia
(Aunque ahora este atrapado en el sistema)
(Por razones obvias de supervivencia)
Se encuentran dentro de nuestra propia escuela
Quién sos? Sos o no sos lo que sos?
Nadie entiende una mierda.
Y me cago en las reconciliaciones
Me cansé quizás
(no digo que no vuelva a caer)
Porque es tan fácil que atrae.
Todavía me gustas nena
Tus caderas me hicieron estallar.

Además,
Hacía como tres o cuatro poemas,
Que no te citaba de lo más literal.

Me imagino, tú tienes tus juegos de profesional
Lo Mio es amateur
Por favor, de verdad, no me quieras engañar.
Las miradas, ya lo dije:
Hablan hasta lo que quieres callar.

diciembrenero


La mañana se calla
Las aves hablan
Entre ellas
O a nosotros o para ellas.
Los regadores de vida que mojan.
Las olas se agitan
La isla cada vez más chica
Más lejos.
Más hundida.
El cielo, naranja a lo lejos.
Cuenta que las gotas que cayeron
No caerán hasta quizás el jueves.
De diciembre.
El crucero se le cruza al carguero.
El buque de contenedores,
Aun más lejos que el cielo.

La mañana que habla
Aunque no se note.
Porque es eso,
Justamente,
Lo que dice cuando amanece.
La brava,
Qué mansa.
Cuando
Despierta callada.
Con el humor tan alto
Por las nubes naranjas.

Una tanguita verde.
La vela.
En el agua.
Las bollas.
Las bellas, todas.
Los ojos dos valizas.
Las motos H2O.
Los chicos que están cuadrados.
Los que venden, los que compran.
El muelle, el puerto, la isla,
A la sombra.
La mansa.
Qué brava.
Las banderas que flamean.
Es un perro mi escucha.
Gracias Piti.
Por mancarme.
El “buen viaje” de la señora Dina.
Es la tarde otra cosa.
Una cosa, la de siempre.
Es enero, dosmildoce.
Estoy despierto.
En pleno goce.