martes, 27 de noviembre de 2012

Hasta el hueso



Y cuando pienso que mi vida es monotonía y
demasiado tranquila,
viene un vendaval y me deja en pelotas.
Ahora,
cómo puedes tú
cómo te sale
cómo haces.
Cortar de raíz algo que está enterrado hasta el cuello,
hasta el hueso.
Decidir hasta dónde,
-como si se fuese capaz de-
hasta dónde,
clavos de acero
la inseguridad te carcome
tú lo sabes y no te duele
pareciera que ni siquiera tienes miedo.
Te organizas bárbaro eso sí:
a partir de mañana
No te quiero.

Y hoy sos el péndulo del reloj de las horas
Hoy el tiempo es efímero
tus manos no tocan.
Acostado en la hamaca paraguaya
el gancho en la madera resiste,
se queja pero aguanta,
y cruje cada vez que vas y vienes.
Porque no soporta,
eso sí que no soporta-
que te vayas para siempre,
de una vez por todas
para siempre.
De raíz
me deja
me hace pelota.
Y al mentirme a mí
te mientes tú en tu propia cara
y después te das o te darás cuenta,
qué lastima, que cagada.
Yo también tenía miedos
Que todavía tengo.
Los adormezco,
tranquilos….
La hamaca reposa y me permite flotar
en sueños
seguiremos adelante.


No se puede perder todo
todo el tiempo.


lunes, 26 de noviembre de 2012

fah


Los problemas son poemas

y tus piernas, nena

qué tema, fah

qué tema.

Y yo estoy lleno de poemas

repleto de problemas.

Y tus piernas nena,

ojalá fueran sólo ellas

qué tema.

Son poemas que me llegan

y aún no sé escribir,

me abordan,

sofocan.

son poemas que no tienen forma.

Y van por encima o por debajo

pero siempre son la misma ola

que revienta y nace de vuelta

poemas que no se piensan.

Fah,

los poemas son problemas

se resuelven o se los abandona

que estás a la altura

o te sobrepasa, 

te sobre pesan.

Y tus piernas nena, 

son un poema, qué tema.

Sos un poema.

Y mis problemas distraen a cualquiera

como tus piernas,

como tus piernas.

Y si escribo un verso o dos o los que sean

son soluciones 

pulmones.

Los problemas quizás no se resuelven

tus piernas se superan,

olvidarlas no se puede.


martes, 20 de noviembre de 2012

parnafarola pura



 Si claro,
yo entiendo
toda esa parnafarola de lo único que es uno.
Todo el cuento precioso,
porque es precioso
-y parnafarola-
de sabernos de inigualables personalidades.
Yo mismo estuve en esa mucho tiempo.


También pasa que hay noches húmedas que sales en cuero a hacer uno y te das cuenta que es todo lo mismo.

 Si claro
cada uno en su viaje
más vale
y así también cada uno en la suya
claro,
y en realidad es una reverenda cagada.


parnafernalia, parnafarola, e lo mismo.


lunes, 19 de noviembre de 2012

con un pájaro


El otro día me puse a leerle poemas a un pájaro. Eran cosas mías, que hablaban de mí y mucho más que de mí.

El pájaro no entendía nada, claro, puesto que lo que yo le decía era totalmente incomprensible. Es decir, no me entendía nadie. Ni yo.

El pájaro me miró un instante, me estudió la cara -me habrá sacado la ficha, y sin dejar de mirarme avanzó unos metros en un volar seco y milimétrico. Acto seguido giró rectamente la cabeza en dirección al cielo y sin  decir nada -pájaro puto- me dejó con mis poemas míos y mucho más que míos.

Ahora tal vez, de los pájaros 

también.


me tengo podrido


a veces en el fondo

aborrezco todo

y es la primera vez que se lo digo a alguien.





Puede que las palabras estén llenas de vacío cuando las escribo
que tú no escuches el silencio,
que no te acuerdes del pasado,
que no entiendas este presente;
   puede que tú no pienses tanto.


El humo a mí me hace mal, yo ya se.
Pero quemo siempre todo y me fumo a bocanadas el fuego de la melancólica retrocesión,
nobleza de un débil saber aceptar
Puta s e n s i b i l i d a d,
me duerme los dedos que sostienen el faso,
dan nauseas
dan ganas de llorar
darse cuenta y no poder
igual,
puede que tú no pienses tanto
que no seas tan linda como lo preciosa que yo te veo
que no te acuerdes del pasado
anterior al presente del que te estoy hablando.


Y soy yo el que no entiende.
Soy yo el que no entiende.


Hay cosas que no se hablan,
sólo se piensan.
Es el miedo a reafirmar.
Cortito y al pie.
Y mira, esto es cómico, sabes?
Pero a nadie le hace gracia,
a nadie.
Paradoja se diría:
cosas de la vida.
Y la cabeza quietita
lacio, lacio
algún rulo...
lacio, lacio.


Puede que lo haya intentado,

el hombre musculoso con miedo,

se le nota en los ojos

el poema es su mirada.