Quisiera
cantarte mis mejores poemas,
que ya los
habrá.
Quisiera
tener tu voz de valor para también decir lo que siento,
lo que escribo.
Me gustaría
deslumbrarte
aunque
nunca coincidan nuestros propios sentidos;
me gustaría
gustarte,
aunque no
quepan dudas de mi propia negación.
Lo cargo
desde mi engendro.
Y para mí,
el pasado
Tiene su
lugar.
Me
enseñaron a escucharlo
Y eso me
enseñó como actuar.
No se si
estuvo mal o bien, bien o mal,
O las 3
cosas,
Pero
condicionó.
Y pegó tan
fuerte,
Que desde
que me di cuenta
De toda
esta cuestión,
No hago más
que cuestionar
Cada
razonamiento intuitivo,
Y
corregirme, si es necesario.
Rectificarme
como si ahora estuviera en lo cierto,
En lo Real,
En lo
Cierto.
O, (una
especie de) alegría,
por seguir
creyendo de la misma manera que cuando lo inculqué,
Inconcientemente,
claro está.
Mis viejos,
también hicieron las cosas bien.
Y ahora me
revienta ver el futuro que está sucediendo.
Confieso
que a veces me gustaría ser de poca proyección moral
Mi hermano,
lo que va a suceder,
Lo estoy
viendo todo por primera
Y segunda
vez.
A la vez
Ves?
Yo si lo
veo, y me impresiona
Por eso
digo que también
Me gustaría
ser
Un poco
parecido
A él.
A ellos.
Y su forma
de comprenderlo todo.
Me fumo las
ganas de cambiar el mundo.
Me doy
cuenta
Peor es
tarde que nunca
Todo esto,
lo que es.
Lo predigo,
y automáticamente
Lo elimino,
le quito todas las chances de existencia.
Es
imposible, la vida,
Y yo trato
de describirla
Hasta que
me aburre
Decir
No saber.-