viernes, 5 de abril de 2013

extraño-viaje

Cabecita.

A pesar del desafío que provocas todo el tiempo
 o que me da miedo, me das
y tú sabes que me da miedo y juegas con eso,
porque sabes que es por otras cosas
que yo ni se (ni tú, sabemos).
A pesar que no quiera quererlo
 o me niegue, por esos mismos viajes internos
y esté en contra de querernos por cosas del tiempo, del momento.

A pesares...

Me gusta tu sonrisa, mucho, con los labios cerraditos, 
los dientes chiquitos
y cuando te sorprendes y te ríes, como pones la boca
y entrecierras los ojitos ya chinitos de por sí.

Y tus delicados detalles
Y tus gestos minuciosos
y tu perfume y tus cuelgues,
y tus laberintos y tus propios viajes internos,
los que yo no se, yo no te conozco tanto como tú a mí, 
no tengo esa habilidad.

Cómo pronuncias mi nombre como retándome,
cuando me rezongas.

Y justo en el punto donde más pánico me da, 
descubro que también es de los momentos que más me gusta,
cuando me desafías, me conquistas.

Me gustas como mujer que sos.
Quizás el mapa de mi viaje
anida en tu pecho.

Ahora es otro día, otro rumbo otro viaje
y sigo pensando en ti y lo que escribí anoche de ti,
por ti.
Seguramente estaba borracho 
y me olvidé muchísimas cosas infinitas.

Me gusta cuando compruebas que tienes razón 
y tu cara y tus manos lo expresan ufanamente.
Me gusta tu inventiva, 
tus ganas de no hacer lo mismo de siempre.
Me gustas porque tampoco sos perfecta.

Y me gustaría estar en Purmamarca ahora contigo.
Pero estoy en Bolivia (Potosí)
y tú en San Carlos haciendo valijas
para Francia (Paris)

Y me gusta tu vergüenza desinhibida
y tus traumas también me gustan
los que me contarás
y los que no me cuentas también me gustan,
eso lo sé
porque también palabra tras palabra
te empiezo a conocer y eso es muy difícil
lo sabemos
las palabras... conocernos...

Ahora es otro día, otro rumbo otro viaje,
ahora no es que lo entienda, no, pero entonces a veces
cada tantito
le encuentro alguna razón, o más bien razones, 
que me muestran -demuestran-
en esa tertulia constante siguiéndote de cerca
aún estando lejos.
Ahora es otro día y hoy grité con todas mis tripas
que quiero un abrazo tuyo.
Claro, estaba en inferioridad de condiciones
jugando una partida con lo que se llama
"Vida".
Las condiciones a las que me refiero son emocionales
y un abrazo tuyo era como energía extra.

Esto va a pasar.

Si, siempre pasa
y va a pasar.

En el sentido que quieras.

Aún así de lejos, 
contigo en las estrellas
y en la luna, en el sol y en la tierra,
en cada montaña y río que baja
en el día y la noche.

La contienda pasó
gané y perdí
tu abrazo no estuvo 
pero fue,
lo recibí
y lo entendí.

Y yo también te abracé.

dónde será que estoy Yavi


Donde será que estoy, que no veo y escucho una guitarra que canta y cuando siento están las estrellas a los costados del cielo.
El atardecer ya se puso hermoso, colores rosados a los costados, como bordeando los 360 y más arriba de celeste a azul y las estrellas que ya se prenden en un blanco brillante trasparente.
Tomaremos mate en cualquier madrugada de éstas.


Se me había ocurrido mucho antes también quizás. Pero fue una noche de colchón al piso y vela, y llama y sonidos de puertas crujientes que se abrían y pastillas que caían en la boca de alguien, y sombras en la pared el techo y el piso que son toda una sombra única; fue ahí que me surgió de nuevo, porque ese lugar, claro, ese lugar también tenía algo. Porque al principio entré y me quise ir corriendo en seguida a la mierda, en seguida; pero ahora, estoy tan loco, tomando mate y tan cómodo y tan entendedor, con esa luz de estrellas fugaces que van y vienen por la ventanita de dos hojas, y alguna luz artificial que también se cuela, porque como todo siempre, lo artificial… es un viaje.
Tan entendedor, qué irónico, porque si algo entiendo en estos momentos es que cada vez sé menos, entiendo menos.
Y la ventana que está abierta y te mete un chucho de cerebro y la vela cada vez más chica y sonidos de revueltas en una cama colchón que no quiere dormir. Y la llama que se agranda y una noche mágica y las últimas sombras con más colores que el cielo de noche y cada cielo, porque hay cielos… (montones en todas partes, bosques montañas ríos, son momentos) y un bichito raro que anda en la vuelta de la vela y cruza la llama volando, y hay hormigas en el piso y el bicho mira la llamita que sigue proyectando sombras –cada vez más locas, cada  vez menos entendedoras.
El bicho se come una hormiga, un chiflete te congela una pata, él sigue mirando la llama, estático, no podrá creer lo que está viendo, como yo –lo inmenso de no saber, de a veces perder
-y recién ahora se me ocurre el deseo que le pido a la estrella fugaz que vi hace un rato, quiero aprender, más que entender, más que saber.-
Estamos igual con el bicho, frente a éste pequeño gigante fuego, que titila porque se está yendo, absortos nos tiemblan las manos, estamos igual en un momento de lucidez total, mucha luz, concentrada.
Que de repente se apaga, como todo, se va.

gano perdiendo


Traté de venir

sabiendo que era para jugar.

El tema es el mismo de siempre:

jugar en la vida sale caro.

Porque vine a desprenderme

y sí, lo sabía

y ahora que pierdo

lo sé y lo siento,

no está bueno

pero es necesario,

jugarlo.

Aunque después quede chato, opaco

triste. Eso sí lo siento

y está bueno, porque también voy

y se siente

de algún modo aparece 

satisfacción.

El tema es el mismo de siempre:

querer ganar siempre,

a toda costa

porque vas a perder,

vine y fui y voy a volver a ir.

Entiendo que es en la ida 

y la venida, en ese recorrido

donde se 

gana por

un instante.

Me suena que es en la

pérdida que gano.


Tilcara


 Asombrosa la fuerza que emana de tu boca,

Garganta del Diablo.

Eres implacable y

espeluznante

fuerza de energía

Me dejo derribar

por tu sórdida catedral de minerales

roca piedra arena

en todas las betas 

los colores que quieras

La catarata me ensopa

quedo como nuevo, me agarro fuerte porque me mueve

Montaña de sol, te admiro

amor respeto y paz

Renace purifica, dame vitalidad

resplandeciente en la altura, y

en tus valles

lo nuestro

se me da en gana este momento

lo llamo Lealtad.


el sentido


No nos podemos dejar ganar por las palabras.
 Cuántas más veces repito cada una, 
menos sentido les encuentro.

Entonces, ¿qué sentido? 
 Si el sentido se lo da el sentido mismo.
Más allá de las definiciones, significados, explicaciones.

desde los escombros


Desde los escombros te escribo

sentado en una plancha de cemento

tejas y ladrillos

de lo que alguna vez fue techo pared o piso.


...desde los escombros...

una plancha entera descansa sobre piedras 

y vigas retorcidas y

algún yuyo que nace,

porque como todo

como éste poema que 

nace de los escombros

es increíble que haya 

vida aún en el caos

de la destrucción

y demolición.


Lo que alguna vez llevó planificación

y creación artística-arquitectónica

de este hogar

lo que alguna vez tanto trabajo le llevó a tantos obreros

lo que alguna vez contuvo cientos de 

de momentos situaciones acontecimientos

de distintas familias, de distintas personas

risas carcajadas

compromisos juramentos

discusiones puteadas

reconciliaciones

cuántos viajes

ahí dentro que ahora es afuera y escombro

y hormigón armado y nostalgia

-de algo que ni mío pero que ahora si lo es-

y es todo tan 

efímero como

esta casa

que ya no es.


Una mariposa 

merodea la zona, es

naranja y volátil

mueve las alas y el olfato

como ninguna otra. Aquí 

estará a salvo, al menos

por un tiempo en su día

hasta que la construcción

siga destruyendo el futuro


Ahora, si vengo el año que viene,

dentro de un año exactamente,

habrá aquí un edificio de 30 pisos

con más energía de la que

tuvo o pudo haber 

tenido esta ex-simple- casa,

pero