viernes, 5 de abril de 2013
dónde será que estoy Yavi
Donde será que estoy, que no veo y escucho una guitarra que canta y cuando siento están las estrellas a los costados del cielo.
El atardecer ya se puso hermoso, colores rosados a los costados, como bordeando los 360 y más arriba de celeste a azul y las estrellas que ya se prenden en un blanco brillante trasparente.
Tomaremos mate en cualquier madrugada de éstas.
Se me había ocurrido mucho antes también quizás. Pero fue una noche de colchón al piso y vela, y llama y sonidos de puertas crujientes que se abrían y pastillas que caían en la boca de alguien, y sombras en la pared el techo y el piso que son toda una sombra única; fue ahí que me surgió de nuevo, porque ese lugar, claro, ese lugar también tenía algo. Porque al principio entré y me quise ir corriendo en seguida a la mierda, en seguida; pero ahora, estoy tan loco, tomando mate y tan cómodo y tan entendedor, con esa luz de estrellas fugaces que van y vienen por la ventanita de dos hojas, y alguna luz artificial que también se cuela, porque como todo siempre, lo artificial… es un viaje.
Tan entendedor, qué irónico, porque si algo entiendo en estos momentos es que cada vez sé menos, entiendo menos.
Y la ventana que está abierta y te mete un chucho de cerebro y la vela cada vez más chica y sonidos de revueltas en una cama colchón que no quiere dormir. Y la llama que se agranda y una noche mágica y las últimas sombras con más colores que el cielo de noche y cada cielo, porque hay cielos… (montones en todas partes, bosques montañas ríos, son momentos) y un bichito raro que anda en la vuelta de la vela y cruza la llama volando, y hay hormigas en el piso y el bicho mira la llamita que sigue proyectando sombras –cada vez más locas, cada vez menos entendedoras.
El bicho se come una hormiga, un chiflete te congela una pata, él sigue mirando la llama, estático, no podrá creer lo que está viendo, como yo –lo inmenso de no saber, de a veces perder
-y recién ahora se me ocurre el deseo que le pido a la estrella fugaz que vi hace un rato, quiero aprender, más que entender, más que saber.-
Estamos igual con el bicho, frente a éste pequeño gigante fuego, que titila porque se está yendo, absortos nos tiemblan las manos, estamos igual en un momento de lucidez total, mucha luz, concentrada.
Que de repente se apaga, como todo, se va.
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