Genuina
ingenuidad, en la que en todo crees sin siquiera pensar. Yo soy el que siempre
fui: la gente no cambia por cambiar.
Maldita
inseguridad, creer que todo está y siempre va a estar mal, ni siquiera un poco
de paz a tu pobre alma que más mal no le puede entrar. Ni siquiera un poco de
paz a mi estrecha cabeza que no hace más que aguantar.
Estúpida
mediocridad, pensar sólo en ti y tu necesidad, desestimar al arte por arte de
hablar, desestimar la vida por arte de no-escuchar. Discriminar al de al lado
por no saberte amar. Discriminar al otro porque se quiere un poco, haciéndolo
pasar por loco, egoísta y fatal.
Genuina ingenuidad,
vivir en tu mundo de fantasía sin siquiera pensar. Sin darte cuenta que se te
va la vida y tú sólo piensas en el amor que alguien te puede dar. Date cuenta
que si tú no te quieres la felicidad no te va a llegar. Vive por ti, no
dependas de los demás.
Maldita
inseguridad, pensando en negativo no se a dónde irás a parar. Esperando siempre
lo malo lo oscuro te va a atrapar.
Estúpida
mediocridad, creer que del arte no se vive ¿qué me importa lo material? Si me
nutro del amor que tengo no del dinero sustancial. Si me nutro del amor, del
amor a CREAR. Si me nutro de la pura realidad. Si no vivo del pasado ni de lo
que va a pasar.
Y no confundamos
al verbo “vivir” con “buscar”. Que yo busco el más allá, traspaso las fronteras
de la imaginación por la sencilla razón de idear. Pero vivir vivo en el
presente, donde hay que pisar.
No fantaseemos que
la realidad es justamente la verdad, y si tanto te gusta lo cierto creo que es
aquí dónde te tienes que situar.
Y no confundamos
“amor propio” con “egoísmo”.
No confundamos
“quererse” con “narcisismo”.
No apuremos
“bienestar emocional” con “afán de molestar”.

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