martes, 27 de noviembre de 2012

Hasta el hueso



Y cuando pienso que mi vida es monotonía y
demasiado tranquila,
viene un vendaval y me deja en pelotas.
Ahora,
cómo puedes tú
cómo te sale
cómo haces.
Cortar de raíz algo que está enterrado hasta el cuello,
hasta el hueso.
Decidir hasta dónde,
-como si se fuese capaz de-
hasta dónde,
clavos de acero
la inseguridad te carcome
tú lo sabes y no te duele
pareciera que ni siquiera tienes miedo.
Te organizas bárbaro eso sí:
a partir de mañana
No te quiero.

Y hoy sos el péndulo del reloj de las horas
Hoy el tiempo es efímero
tus manos no tocan.
Acostado en la hamaca paraguaya
el gancho en la madera resiste,
se queja pero aguanta,
y cruje cada vez que vas y vienes.
Porque no soporta,
eso sí que no soporta-
que te vayas para siempre,
de una vez por todas
para siempre.
De raíz
me deja
me hace pelota.
Y al mentirme a mí
te mientes tú en tu propia cara
y después te das o te darás cuenta,
qué lastima, que cagada.
Yo también tenía miedos
Que todavía tengo.
Los adormezco,
tranquilos….
La hamaca reposa y me permite flotar
en sueños
seguiremos adelante.


No se puede perder todo
todo el tiempo.


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