lunes, 19 de noviembre de 2012

me tengo podrido


a veces en el fondo

aborrezco todo

y es la primera vez que se lo digo a alguien.





Puede que las palabras estén llenas de vacío cuando las escribo
que tú no escuches el silencio,
que no te acuerdes del pasado,
que no entiendas este presente;
   puede que tú no pienses tanto.


El humo a mí me hace mal, yo ya se.
Pero quemo siempre todo y me fumo a bocanadas el fuego de la melancólica retrocesión,
nobleza de un débil saber aceptar
Puta s e n s i b i l i d a d,
me duerme los dedos que sostienen el faso,
dan nauseas
dan ganas de llorar
darse cuenta y no poder
igual,
puede que tú no pienses tanto
que no seas tan linda como lo preciosa que yo te veo
que no te acuerdes del pasado
anterior al presente del que te estoy hablando.


Y soy yo el que no entiende.
Soy yo el que no entiende.


Hay cosas que no se hablan,
sólo se piensan.
Es el miedo a reafirmar.
Cortito y al pie.
Y mira, esto es cómico, sabes?
Pero a nadie le hace gracia,
a nadie.
Paradoja se diría:
cosas de la vida.
Y la cabeza quietita
lacio, lacio
algún rulo...
lacio, lacio.


Puede que lo haya intentado,

el hombre musculoso con miedo,

se le nota en los ojos

el poema es su mirada.

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