viernes, 2 de diciembre de 2011

a dónde vamos a parar

No me escuches,
no me insinúes, con tu ceja
lo que quieres callar.
No me busques
por el sólo hecho de saber
que puedo fallar.
No te burles,
de mi poca habilidad
para sanar.
No estimules,
tu osadía,
o tu simpatía,
o tu sin-salida,

con quererme olvidar.

La costumbre abruma
y lo peor de todo
es que abunda.
La gente, inocente
se deja llevar.
Las ganas se acobardan
se empiezan a evacuar.
La gente se aquieta
arranca a pesar:
el cuestionar lo que nadie contesta

(¿A dónde vamos a parar?)



Definitivamente lo entendemos diferente
Yo no quiero dejar esto por la mitad
Pero no somos coherentes.
O sí.

Somos coherentes...



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