jueves, 21 de junio de 2012

hacermagia



Sentado en su silla, con todo el peso del cuerpo encima de sus piernas dobladas hacia atrás, se sirve un whisky y espera.

Le zumban los oídos que tupen el espacio.

La noche no invita una mierda. Calor de tormenta. Hasta el tabaco se siente húmedo. Qué cosa que le jode.

Un foco de luz amarilla-apagada. Las ganas de todo hechas un nudo. Las ganas de nada.

El cansancio, la rabia, lo que no logra entender.

Sin hielo, mastica cada sorbo y se escupe en los espejos del adentro.

En un día como hoy se da pena.

Sólo, y las pocas ganas de asimilar la profesión que él mismo decidió, pero que no es fácil.

Hay veces que se arrepiente.

Sólo, y las pocas ganas de llegar a eso que él ha entendido como hacermagia, para saber esperar lo que no vendrá jamás.

Hay que ser mago, se dice algunas veces, pa saber aguantar.

Pero no siempre se da para adelante.

Se olvida, se distrae. se le va de las manos, a veces no puede más.

Y se arrastra en el abandono, se pierde en el nudo que no desata. 

Se ahoga

en la imaginación

que trasnocha 

todo 

el día.

Hay que ser mago, repite,

lo que significa ser Mago.


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