viernes, 18 de enero de 2013

desde el techo


La pérdida de sensibilidad me tiene muy sensibilizado.
Me río, me quejo,
me río porque me quejo 
y me da asco esa capa tan fina de piel.
Y me convierto en un egoísta
y me tapo siempre primero yo.
Qué pedazo de sensibilidad 
madre mía
la ironía roza
transpira la hojilla que envuelve un fino más.
Es un 25 de diciembre de un año peculiar.
¿todavía te siguen gustando estas fiestas?

sobran las ganas del más allá 
que acá
y aún sin comprender a qué juego
me presto
por no tener nada que perder
por eso voy a 100
en una PX 110.
por eso voy lento
también
 tengo pánico del techo que miro el atardecer

aunque llueva
aunque tenga mucha cosa afuera
y se empape;
se seca, vuelve a crecer

como si no me costara decirte las cosas en la cara
como si no supieras lo que te digo con la mirada
(que te sigo con la mirada)

palabras que redundan
que se venga la podrida y se lleve todo
que arrastre lo que sobra
lo que no aporta
yo me subo al techo y no me mojo
y acelero y 
me da asco esa capa tan fina de agua
que va por debajo entre la rueda y la ruta:
que patine, que me tire
que reviente
que me deje las ruedas contra la frente
que vuelva a crecer

y acelero y la sensibilidad ya no la veo,
y se pierde
la dejo en el pavimento
mira el atardecer 
desde el techo.

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