martes, 24 de septiembre de 2013

de viaje


una noche de locura
y estrellas y montañas,
me subí a un cerro
y desde ahí trepé a la constelación
más lejana a la tierra.
las estrellas eran enormes
y blancas y todas fugaces,
lloraban y se reían
el movimiento era constante
iban y venían.
entonces comprendí que no era un sueño,
después de tanto después de todo
estaba sentado en una estrella
fumando, con un amigo
sin poder creer
pero creyéndolo porque estábamos
locos de contento no era un sueño
lo dijimos, no lo soñé
y apareció el indio y cantamos
y nos reíamos endemoniados
ácidos borrachos sentados en el limbo


del espacio infinito.





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