una noche de locura
y estrellas y montañas,
me subí a un cerro
y desde ahí trepé a la
constelación
más lejana a la tierra.
las estrellas eran enormes
y blancas y todas fugaces,
lloraban y se reían
el movimiento era constante
iban y venían.
entonces comprendí que no
era un sueño,
después de tanto después de
todo
estaba sentado en una
estrella
fumando, con un amigo
sin poder creer
pero creyéndolo porque estábamos
locos de contento no era un
sueño
lo dijimos, no lo soñé
y apareció el indio y
cantamos
y nos reíamos endemoniados
ácidos borrachos sentados en
el limbo
del espacio infinito.
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